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dilluns, 19 de setembre de 2011

El infinito viajar

  La aventura más arriesgada, difícil y seductora se lidia en casa; es allí donde nos jugamos la vida, la capacidad o incapacidad de amar y construir, de tener y dar felicidad, de crecer con valentía o agazaparse en el miedo; es allí donde corremos los mayores riesgos. La casa no es un idilio; es el espacio de la existencia concreta y por tanto expuesta al conflicto, al malentendido, al error, el avasallamieno y a la hosquedad, al naufragio. Por eso es el lugar central de la vida, con su bien y su mal; el lugar de la pasión más fuerte, a veces devastadora-por la compañero o el compaero de nuestros días, por los hijos-y que nos cala sin miramientos. Recorrer el mundo también significa descansar de la intensidad doméstica, apaciguarse en placentereas pausas de holganza, abandonarse pasivamente-inmoralmente, según Weininger-al fluir de las cosas.

Claudio Magris, El Infinito viajar

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